El sistema eléctrico español está viviendo una transformación profunda impulsada por el crecimiento de las energías renovables. El crecimiento de la energía solar fotovoltaica y la eólica está permitiendo aumentar rápidamente la generación renovable, pero también plantea un nuevo desafío: cómo gestionar una electricidad cuya producción depende de recursos variables y no siempre coincide con el momento en que existe demanda.
Por eso, el futuro del sistema eléctrico no depende únicamente de instalar más capacidad renovable. También será necesario disponer de recursos capaces de almacenar energía, desplazar consumos y responder rápidamente a las necesidades del sistema.
En este contexto, la flexibilidad energética en España se está convirtiendo en un elemento clave de la transición energética. Red Eléctrica señala que el almacenamiento permite aportar mayor flexibilidad y seguridad al sistema y maximizar la integración de las energías renovables.
¿Qué es la flexibilidad energética?
La flexibilidad energética es la capacidad de adaptar la generación, el consumo o el almacenamiento de electricidad en función de las necesidades del sistema. En otras palabras, un sistema flexible puede responder cuando cambia la relación entre generación y demanda.
Esto puede ocurrir cuando:
- Aumenta o disminuye rápidamente la demanda.
- Existe un exceso de generación renovable.
- Disminuye la producción solar o eólica.
- Cambian los precios de la electricidad.
- La red necesita determinados servicios.
- Aparecen restricciones o congestiones.
- Es necesario mantener el equilibrio entre generación y consumo.
La flexibilidad puede proceder de diferentes recursos: generación, almacenamiento, gestión de la demanda y tecnologías digitales capaces de coordinar estos activos. Por tanto, flexibilidad no significa únicamente tener más baterías. Significa tener la capacidad de decidir cuándo producir, consumir, almacenar o liberar energía.
¿Por qué necesita España más flexibilidad energética?
La generación renovable está cambiando la forma tradicional de operar el sistema eléctrico. Una planta solar produce principalmente durante las horas de radiación solar. Sin embargo, el consumo eléctrico continúa durante todo el día.
Esto puede provocar situaciones en las que exista una elevada generación solar y una menor demanda relativa, generando excedentes de energía. Horas después puede producirse la situación contraria: menor generación solar y una mayor demanda de electricidad.
El almacenamiento permite conectar ambos momentos. La electricidad generada cuando existe excedente puede almacenarse y utilizarse posteriormente. Este principio es especialmente importante en un sistema con una participación creciente de renovables.
De hecho, el PNIEC actualizado contempla 22,5 GW de almacenamiento para 2030, reforzando el papel de esta tecnología dentro del sistema energético español.
El almacenamiento energético como herramienta de flexibilidad
El almacenamiento permite desacoplar generación y consumo en el tiempo. Es decir, la electricidad no tiene que consumirse necesariamente en el mismo momento en que se produce.
Entre las principales tecnologías de almacenamiento se encuentran el bombeo hidroeléctrico y las baterías electroquímicas. El almacenamiento contribuye a aumentar la flexibilidad y la seguridad del sistema eléctrico, además de facilitar una mayor integración de la generación renovable.
Dentro de este contexto, los sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems) están adquiriendo un protagonismo creciente. Una batería puede:
- Almacenar excedentes renovables.
- Desplazar energía hacia otras horas.
- Responder rápidamente ante cambios del sistema.
- Facilitar la integración de plantas renovables.
- Participar en determinados servicios y mercados.
- Mejorar la gestión energética de instalaciones industriales.
Pero existe una diferencia fundamental entre tener una batería y gestionar inteligentemente una batería.
Del almacenamiento a la gestión inteligente de la energía
Una batería por sí sola es un activo físico. Su valor depende, en gran medida, de cómo se opera.
La decisión de cuándo cargar y cuándo descargar puede depender de múltiples variables:
- Precios actuales y previstos.
- Producción renovable.
- Demanda.
- Estado de carga.
- Restricciones de operación.
- Condiciones de mercado.
- Necesidades del sistema.
- Previsiones meteorológicas.
Por eso, el desarrollo del almacenamiento está estrechamente relacionado con la digitalización y la inteligencia energética.
La combinación de datos, modelos predictivos y algoritmos de optimización permite tomar decisiones dinámicas y adaptar la operación de un BESS a las condiciones cambiantes del sistema.
La flexibilidad no depende solo de las baterías
Aunque el almacenamiento tiene un papel fundamental, no es la única fuente de flexibilidad. La gestión de la demanda también puede desempeñar un papel relevante.
Una industria, por ejemplo, puede desplazar determinados consumos hacia momentos en los que existe mayor disponibilidad de energía renovable o reducir temporalmente su demanda cuando el sistema lo requiere.
En España ya existen mecanismos específicos para ello, como el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), que permite a determinados consumidores aportar flexibilidad a la operación del sistema. Para el segundo semestre de 2026, Red Eléctrica adjudicó 1.775 MW de potencia para este servicio.
Esto refleja cómo la flexibilidad está adquiriendo un papel cada vez más relevante como recurso energético con valor operativo y económico.
BESS, renovables y flexibilidad: una combinación estratégica
Otra de las tendencias que está ganando relevancia es la hibridación de generación renovable y almacenamiento. Una instalación fotovoltaica combinada con una batería puede almacenar parte de la energía generada y decidir posteriormente cuándo utilizarla.
Esto permite mejorar el aprovechamiento de los activos renovables y utilizar de manera más eficiente la capacidad de conexión. La hibridación de generación renovable y almacenamiento puede aportar mayor flexibilidad al sistema y facilitar una gestión más eficiente de la energía generada.
El resultado es un cambio de paradigma: la cuestión ya no es solamente cuánta energía renovable podemos producir, sino cuánto valor podemos obtener de cada kilovatio hora generado.
¿Qué significa esto para las empresas?
La flexibilidad también abre nuevas posibilidades para empresas e industrias con un consumo energético elevado.
Una instalación industrial puede combinar generación fotovoltaica, sistemas BESS, gestión energética y demanda flexible para optimizar la gestión de sus activos energéticos.
El sistema puede decidir cuándo consumir la energía solar, cuándo almacenarla, cuándo utilizar la batería y, cuando sea posible, cuándo participar en mecanismos de flexibilidad.
Así, el consumidor deja de tener un papel exclusivamente pasivo y puede participar de forma más activa en la gestión de su energía y en los mecanismos de flexibilidad del sistema.
España avanza hacia un sistema eléctrico más flexible
El desarrollo del almacenamiento y la flexibilidad ya forma parte de la evolución del sistema eléctrico español. Además de acompañar el crecimiento de las energías renovables, estos recursos permiten aportar mayor capacidad de gestión y contribuir a la seguridad del suministro.
En septiembre de 2026, España puso en marcha un nuevo mercado de capacidad en el que pueden participar la generación, el almacenamiento y la demanda. El mecanismo busca aportar firmeza y flexibilidad al sistema eléctrico y facilitar la integración de una mayor capacidad renovable.
La evolución de la propia red también refleja esta necesidad. En marzo de 2026, Red Eléctrica puso en servicio la ampliación de la subestación de Montearenas 400 kV, en Castilla y León, una actuación destinada, entre otros objetivos, a facilitar la integración de generación renovable y almacenamiento y aportar mayor flexibilidad al sistema eléctrico.
ENFLEXA: inteligencia para un sistema energético flexible
En Greening entendemos que el desarrollo del almacenamiento no depende únicamente de instalar nueva capacidad, sino también de optimizar cómo se gestiona y opera.
Nuestra plataforma ENFLEXA combina datos, modelos predictivos, optimización y automatización para gestionar sistemas de almacenamiento y adaptar su funcionamiento a las condiciones del mercado energético.
El objetivo es convertir los sistemas BESS en activos energéticos más flexibles, capaces de adaptar su operación a las condiciones del mercado y del sistema eléctrico.