Cómo el nuevo marco energético reabre la puerta a la inversión privada en renovables, y qué conviene observar este año.
Hay un cambio en marcha en el mercado eléctrico mexicano, y la energía solar está en el centro.
Después de varios años en los que la incertidumbre regulatoria desincentivó la inversión privada en generación, México entra a 2026 con un marco institucional renovado, un plan de infraestructura plurianual respaldado por presupuesto y una serie de licitaciones que, por primera vez en años, abren una vía clara para el desarrollo de nuevos proyectos solares.
Para las empresas que generan, comercializan u operan activos renovables en el país, el panorama no es de regreso a las reglas anteriores, sino de aprendizaje de un nuevo modelo en el que la coexistencia entre el Estado y la iniciativa privada se está redefiniendo en tiempo real.
Una meta país y un mercado en expansión
Las cifras dimensionan la oportunidad. El gobierno federal ha reiterado el objetivo de que 45% de la generación eléctrica provenga de fuentes limpias hacia 2030, dentro de una estrategia más amplia que contempla aproximadamente 25 GW de nueva capacidad renovable y de almacenamiento al cierre de la década, según la planeación oficial del sector eléctrico. La capacidad solar instalada en México pasaría de cerca de 14 GW en 2025 a más de 30 GW hacia 2031, de acuerdo con proyecciones de mercado.
Detrás de esa expansión está una demanda industrial que crece a marchas forzadas. El nearshoring sigue concentrando inversión en los corredores manufactureros del norte y del Bajío; las cláusulas de sostenibilidad del T-MEC vinculan cada vez más la competitividad exportadora con el origen renovable de la electricidad; y los grandes consumidores corporativos están firmando contratos de cobertura eléctrica de largo plazo para asegurar precio y trazabilidad de su suministro. La pregunta ya no es si México necesita más generación limpia, sino con qué velocidad podrá entregarla.
Las nuevas reglas: coexistencia con marco
La reforma energética de marzo de 2025 reorganizó el sector bajo un principio claro: la Comisión Federal de Electricidad (CFE) mantiene una participación mínima del 54% en la generación nacional, y la iniciativa privada cuenta con hasta 46% bajo seis modalidades de desarrollo claramente delimitadas. La supervisión regulatoria se centralizó en la nueva Comisión Nacional de Energía (CNE), que sustituyó a la Comisión Reguladora de Energía y a la Comisión Nacional de Hidrocarburos.
Tres elementos del nuevo marco merecen atención especial este año:
Una primera ronda de inversión privada ya aterrizada. A finales de 2025, la Secretaría de Energía aprobó 20 proyectos privados, 15 solares y cinco eólicos, que sumarán 3,320 MW de generación y 1,488 MW de almacenamiento, con una inversión privada estimada en 4,750 millones de dólares. Una segunda convocatoria fue anunciada para inicios de 2026 con el fin de cubrir el remanente del objetivo inicial de 6,000 MW.
Un nuevo modelo de contrato a 25 años. El gobierno presentó un esquema de inversión público-privada con la meta de añadir 7.5 GW de capacidad renovable hacia 2030, con estructuras financieras típicas de 70-80% deuda y 20-30% capital, y contratos de largo plazo con CFE como contraparte. La construcción de los primeros proyectos bajo este esquema se prevé a partir de noviembre de 2026, con entrada en operación entre 2028 y 2029.
Almacenamiento como infraestructura, no como complemento. Las nuevas reglas tratan al almacenamiento como un activo necesario para la confiabilidad del sistema, no como un agregado opcional. Los proyectos solares que ingresan al pipeline en 2026 se diseñan, en su mayoría, como instalaciones híbridas solar + batería, lo que cambia la economía del proyecto y eleva la barrera técnica de entrada.
Qué significa para los actores del sector
Para inversionistas, contrapartes industriales y desarrolladores, hay tres lecturas que conviene tener presentes.
Primero, la certeza jurídica está mejorando, pero la ejecución sigue siendo el diferenciador. Más de 5 GW de proyectos permanecen detenidos por trámites pendientes, los costos de los sistemas fotovoltaicos en México siguen por encima de los promedios globales y los plazos de interconexión continúan siendo el principal cuello de botella. Las empresas con experiencia probada para cerrar permisos, gestionar la interconexión con CFE y operar activos en condiciones reales serán las que conviertan el nuevo marco en proyectos reales.
Segundo, la integración vertical está jugando a favor del comprador. Un desarrollador que cubre la cadena completa, origen del proyecto, ingeniería, construcción, operación y comercialización de energía, puede ofrecer precios más firmes, plazos más cortos y estructuras contractuales más flexibles que un participante que arma el modelo proyecto por proyecto. En un mercado donde el riesgo de ejecución supera al riesgo de mercado, esa capacidad termina siendo el factor decisivo.
Tercero, el norte concentra la actividad, pero la oportunidad se está ampliando. Sonora, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León lideran la expansión por radiación solar, disponibilidad de tierra y demanda industrial; el Bajío y el centro del país ganan terreno por los polos de bienestar y los corredores de manufactura del Plan México. Las empresas que estén leyendo el mapa correcto en 2026 tendrán ventaja durante el resto de la década.
La oportunidad de 2026
México entra a 2026 con un marco energético que, sin renunciar a un papel central del Estado, ha reabierto rutas claras para la inversión privada en renovables. Para los desarrolladores con capacidad de ejecución, el momento exige claridad estratégica: entender el nuevo modelo, identificar las modalidades adecuadas para cada proyecto y construir alianzas que permitan operar en un sector donde la planeación pública y la iniciativa privada deberán coexistir durante la próxima década.
La pregunta para las empresas no es si participar en el mercado solar mexicano. Es con qué socio, bajo qué modalidad y en qué momento.
Si tienes cualquier duda o te gustaría más información, contáctanos: ventas@greening-group.com
Fuentes: Secretaría de Energía (SENER); Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico Nacional (PRODESEN/PLADESE); Mexico Business News; Mordor Intelligence; Strategic Energy Europe.